Ver artículo de El Diario VascoVer artículo de Noticias de GipuzkoaLuís
Miguel Macías, Viceconsejero de Pesca del Gobierno Vasco, manifestó en
la presentación que este “matrimonio de intereses responde a los
rigores que impone la difícil y cambiante situación de la pesquería y
sus mercados, como un mecanismo de defensa ante las importaciones de
productos del mar que quieren aprovechar el prestigio de nuestras
capturas y las respetuosas artes de pesca para con el medio ambiente de
nuestra flota”.
Este proyecto, que tiene ya carta de naturaleza,
ha sido impulsado y auspiciado por el Gobierno Vasco viendo las
dificultades del sector pesquero en la actualidad “y no es una
actuación contra nadie ni contra nada, no pretende apartar a nadie de
la cadena de comercialización y distribución de las capturas de
nuestros arrantzales”, dijo el Viceconsejero, “simplemente es una
fórmula, adoptada por los actores principales del sector, que hace
participes a los arrantzales de la comercialización de sus propios
productos y, en consecuencia, que les procura un precio justo por su
trabajo”.
En esa línea, Luís Miguel Macías mantuvo que “no veo
que, tras diez años, las cofradías de pescadores sean meras
subastadores de pescado, y entiendo que el futuro del sector está en su
participación directa en la cadena de comercialización y en aportar
valor añadido al producto”.
Para el Viceconsejero de Pesca del
Gobierno hay dos factores principales que ofrecen un producto de máxima
calidad: “una es la característica de nuestro mar Cantábrico y otro, y
también determinante, el arte de pesca de nuestro arrantzales, que
realizan capturas de atún y bonito uno a uno, respetando la pesquería y
siendo así garantía de futuro”.
Que el consumidor reconozca nuestro pescadoPara
Norberto Emazabel, Abad Mayor de la Cofradía de Pescadores de
Hondarribia, el acuerdo con el sector industrial y la nueva empresa
creada “es sin duda un mensaje tranquilizador, no sólo para los
arrantzales, que encontrarán estabilidad en su trabajo y en el precio
de sus ventas, sino también para el consumidor final, que va a
encontrar en los puntos de venta nuestro productos perfectamente
etiquetados, con su procedencia, barco y día de captura, como máxima
garantía de calidad y, al mismo tiempo, elaborado para su consumo en la
condiciones óptimas. Esa ha sido siempre una constante en nuestra
Cofradía: que los consumidores supieran la procedencia del pescado que
compran y que lo valoren en su justa medida”.
Para José Mª
Salvador, Director-Gerente de La Bacaladera, este acuerdo estratégico
va más allá de un pacto comercial, “se trata de ofrecer, por un parte,
una garantía de estabilidad y precio justo para el trabajo de nuestro
arrantzales; también de dotar de valor añadido a productos tan nuestro
como los del mar para todo el canal de distribución, tanto a los
consumidores finales como al canal de hostelería; y por supuesto, es
una estrategia para aprovechar sinergias y recursos que como en ningún
otro lado tenemos: un pescado capturado una noche y que, en menos de 48
horas, puede estar en restaurante del primer nivel y en los lineales de
las grandes superficies, ya manipulado, desespinado, porcionado y
embasado al gusto de cada consumidor”.
En este contexto,
Salvador adelantó que para esta primera quincena de julio pueden estar
a disposición de los proveedores los primeros productos de atún y
bonito dispuestos para el mercado; y a mediados de agosto estarán
disponibles las bandejas, etiquetadas e identificadas, en los lineales
de las grandes superficies.
Luís Miguel Macías quiso referenciar
en la presentación que este acuerdo y esta empresa no sólo es cosa de
dos, en referencia a la Cofradía y a la empresa La Bacaladera, sino que
representa una línea de trabajo estratégica en la que “ya trabaja
Azti-Tecnalia para aportar tecnología innovadora y de vanguardia, y que
está también abierto a la participación de otras cofradías de
pescadores del territorio”.
La nueva empresa creada entre la
Cofradía de Pescadores de Hondarribia y La Bacaladera hace especial
hincapié en la demanda actual del mercado, que quiere productos de
máxima calidad, limpios y desespinados, en porciones que sean
asequibles y fresco como recién pescado. La estrategia planteada
ofrecen una respuesta cierta a esta demanda y añade además regularidad
en la distribución y estabilidad en el precio.
Está previsto que
el proceso y transformación alcance a más de 500 toneladas de las
capturas de la flota hondarribiarra, principalmente unas 400 de atún y
bonito, así como la gestión de especies como verdel, txitxarro y otras
pelágicas con una capacidad de congelación diaria de 150 toneladas.
La
puesta en práctica de este acuerdo exigirá importantes inversiones en
nuevas instalaciones de procesamiento en La Bacaladera SAU, que
generarán nuevos puestos de trabajo para hacer realidad un nivel de
transformación de pescado que alcanzará las 2.000 bandejas diarias de
diferentes productos o, lo que es lo mismo, un volumen de proceso de
2.000 kilogramos diarios de pescado.
En
la fotografía, Luis Miguel Macías, Viceconsejero de Pesca del Gobierno
Vasco, Nornerto Emazabel, Abad Mayor de la Cofradía de Pescadores de
Hondarribia y José Mª Salvador, Director-Gerente de La Bacaladera.