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 El verdel tiene un futuro prometedor |
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De la mano de la Cofradía de Pescadores de Hondarribia, La Bacaladera y Azti, sector primario, industria de transformación e investigación científica
22.02.2009 Los acuerdos alcanzados entre la Cofradía de Pescadores de Hondarribia y La Bacaladera ofrecen un nuevo y esperanzador fruto, en esta ocasión y junto con Azti-Tecnalia en torno al verdel, una especie clave en la costera de la flota guipuzcoana, pero que no alcanza el valor y prestigio en el mercado que por sus condiciones mereciera.
En esa intensa colaboración entre ambas entidades, se abre un periodo experimental de un año por el que La Bacaladera realizará los procesos de congelado y transformación en sus propias instalaciones de hasta 200 toneladas, por las que la Cofradía recibirá un plus, en el caso de la primera partida elaborada del 20% sobre el precio que alcanzó en la subasta en lonja.
Una primera partida de este verdel ya ha salido con destino a los mercados de Europa del Este, concretamente hacia Rumania.
Esta experiencia va mucho más allá, de la mano de Azti-Tecnalia se ha implantado un equipo capaz de clasificar el pescado en función del sexo, con el propósito de seleccionar las hembras de verdel de cara a emprender un proceso de comercialización de sus huevas dado sus valores gastronómicos, con un claro enfoque de exportación.
Esta estrategia forma parte de un proyecto de cooperación a largo plazo, materializado a tres bandas, que, si bien en el caso del verdel es el primer año, los objetivos que ambas entidades se marcan son también para futuras campañas en el terreno de los productos derivados con valor añadido como pudieran ser la selección por sexo de los ejemplares, para la extracción de la hueva, paquetes personalizados para supermercados, entre otros.
Cofradía de Pescadores, La Bacaladera y Azti-Tecnalia visualizan en estas experiencias conjuntas las buenas prácticas en investigación e innovación que hacen posible que, sin perder las artes de pescas tradicionales y el sostenimiento de las actividades en el sector primario, sea posible la dotación de valor añadido poniendo, tanto la industria como la ciencia y la investigación, al servicio de unos alimentos sanos y de calidad y una confianza absoluta de los consumidores.
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